Hola, hola. Sí, se corta. No, no, estamos, estamos ahora. ¿Cómo te va? Buen día. Buen día. Pero, che, 60 años. Mirá, esperamos tanto y se cortaba la comunicación. 60, 60 años que Alberto y Dora decidieron venirse a San Gregorio. Contarnos un poco eso, a ver que la gente... Yo también, yo también vine con ellos. No, por eso yo dije, vos viniste con ellos. ¿Qué determinó que Alberto un día viniese y dijese, nos vamos a una panadería a San Gregorio? Papi y mami trabajaban, papi trabajaba en una panadería en Venado desde los 14 años. Y ahí la conoció después a mi vieja, ahí en la misma panadería. Mi vieja trabajaba en el despacho y la conocieron ahí. Bien. Después se casaron y después andaban buscando una panadería. Habían ido a Melincué, me dijo una vez, no sé, a otro pueblo más buscar una panadería, pero no le había gustado. Y después mi viejo era concuñado con Ovidio Lozada. Claro, porque Dora era Arrocain Claro, hermana de Maruca, la mujer de Ovidio. De Maruca. Entonces Ovidio Lozada y José Lozada le compran... Hola. La panadería Cascallares. Le compran la panadería Cascallares. Y ahí lo traen a mi papá a trabajar de socio con ellos. Lozada pusieron el edificio, todo lo que era panadería, todo, y papi y mami hicieron cargo de la panadería. ¿Y en ese tiempo vos cuántos años tenías? Dos años. Dos años. Yo cumplí tres años, ellos vinieron el primero de agosto, del 66 abrieron y yo cumplí los dos años el 3 de septiembre, ahí nomás. Cumplí los tres años acá yo. Así que el primero de agosto apareció Carlos González y ahí supimos los sangregorienses lo que era la masa fina. Claro, papi no era panadería, era confitero, papi. Claro. Y acá quedó trabajando en la panadería que cuando Lozada le compran a Cascallares, quedó trabajando Carlos Maidana, que era el maestro Pala, Luis Cascallares, que era hijo del Cascallares dueño de la panadería, y el Raúl Cascallares. Bien. Esos tres quedaron trabajando todos acá en la panadería con papi y Lozada. La firma se llamaba González y Lozada. González y Lozada, me acuerdo, me acuerdo. Yo ya tenía 20 años. Claro. Mirá qué lindo, qué historia. En el año 80, 81, me parece que fue 80, 81 ya estaba trabajando acá terminé la escuela, empecé a trabajar con papi, le compramos a Lozada, le compramos todo lo que era la panadería lo era adentro, todo lo era adentro. Lozada nos vendió todo. Bien. Y José nos vendió todo lo que era adentro. Y después, no me acuerdo yo en qué año fue que le compramos, ya había muerto Ovidio y José Lozada vino un día y le dice, porque a papi le decía a Negro, Negro dice te vendo la panadería, dice porque Ovidio siempre jodía que la panadería esa tenía que ser tuya. Así que vino José Lozada un día, nos ofertó la panadería y le compramos el edificio. Bien. Nosotros súper agradecidos con José, con todo Lozada.Con toda la familia. A José le decía tío, nada que ver, pero le decía tío. Claro. El tío mío era Ovidio. Claro. Ovidio era tío mío. Bien. Carlos, y bueno, y fuiste a la escuela y ¿cuándo empezaste la escuela? Y yo fui lo segundo egresado acá de la escuela técnica. La segunda egresada de la escuela técnica fue el año, el año mío. Así es que vos fuiste la segunda, lo segundo egresado de la escuela de Educación Técnica. De la escuela de Educación Técnica. ¿Pero ya trabajabas en la panadería? Y medio día, porque ese año había cuarto, cuarto año que era medio día taller y medio día no, a la tarde o más. Así que a la mañana ya empecé a trabajar con papi acá en la panadería. Y bueno, terminé cuarto año y ya seguí acá. Yo soy recibido auxiliar tornero. Mirá vos. Bien, yo terminé con el Jorge Fernández, el Mono Pereira, que no está mal que pase así ahora, el Flaco Venturi y yo, los cuatro nos recibimos ahí en la escuela. ¿Esa promoción fue solamente de cuatro? De cuatro vimos nomás.Mirá vos que bien. Y después me parece que al otro año o a los dos años empezó sexto. Sexto año, ahí fuimos los segundos egresados nosotros. Bien, y vos metido ahí entre la harina y el agua. Y yo soy acá, que camino ya acá en la panadería hace sesenta años, que camino al pedagogía. Sí, Carlos, bueno y cuando vino Alberto, bueno lo bueno de Alberto es que la hincha, lo bueno de Alberto es que es la hincha de River. Fanático. En el 68 nació el Pablo, el Pablo ya nació acá. Ah, el Pablo nació acá en San Gregorio. Escucháme una cosa, y cuando Alberto, yo me acuerdo cuando cuando Alberto vino, me acuerdo como si fuera ahora, que hizo las masas finas, bueno, que una reacción terrible en la gente, porque decíamos la gente para comprar masas finas tenía que ir a un supermercado. Claro, Pablo hizo cualquier cantidad de masas finas, él era el único tortero. Y había tortas también, me acuerdo. Claro, Pablo era confitero, él era confitero, no era panadero. Y cambió el aspecto de la panadería, porque ya la panadería en un momento dado, en qué momento dado la panadería tomó el camino de un supermercado. Ay, eso no, eso fue mucho más adelante, después ya en el noventa y pico ha sido. Sí, ahí no me acuerdo bien los años, pero sí, ha sido como en el noventa y pico. Sí, sí, porque el Pablo primero había comprado el negocio a Arabia, ¿te acordas? Sí. Y después el Pablo se vino para acá con nosotros de vuelta y ahí ya lo ganamos el negocio. Qué bien, bueno. Sí, bueno, pero ¿y qué? Me imagino que habrá una fiesta. No sé, no sé, vamos a ver. ¿Qué hacemos? Hacemos para nosotros acá, para todos los muchachos y todo. No, no, no, hay que hacer una fiesta, vamos todos a la fiesta. Somos montones, somos. Hay que invitar a toda la familia y a los amigos. Sí, sí, somos un montón ya. ¿Eso es el primero de agosto? El primero de agosto es la semana que viene. ¿La semana que viene y cae el sábado? Cae el sábado. Justo, ya estamos, yo si no me invitan voy lo mismo. No, venga, venga, nomás que acá algo va a haber seguro. Bueno, me alegra muchísimo, Carlos, esto y entiendo que es un agradecimiento de toda la gente de San Gregorio a ustedes y yo todavía, que tengo los años, me acuerdo, me acuerdo, por supuesto, de Cascallares , pero me acuerdo también de los Nuñez, que los de Nuñez tenían la edad. Si, yo no puedo venir acá a la panadería de un Nuñez a sacar fotos, yo es que tenía un hijo hace muchos años. Yo tengo una foto, tengo una foto, no sé dónde la tengo, ¿no? Como tanta foto que tengo. Tengo una foto de la cuadra, de la cuadra de la panadería donde había como una cena que estaban los Nuñez y todo eso ahí adentro. Pero yo de eso me acuerdo perfectamente bien. Severino Villa me mostró una foto también que tenía acá en la panadería, estaban ellos, comían el asado siempre. Claro. Yo he sido con ellos, con esa gente, yo con los Nuñez. Entiendo que antes, mirá, no sé, nunca lo hablé con vos, entiendo que antes de Nuñez estaba Beláustegui. Me parece que sí. Sí. Me parece que sí. Los Beláustegui de Diego primero estaban acá y después vinieron los Nuñes y después vino… Así fue. Ajá. Hay que escribir esa historia, Carlos. Sí, la tengo que escribir y ya le dije al Eze y al Pablo que la tenemos que escribir. Hay que sentarse y escribirla. Sí, para tirar años para atrás porque son años a boche. Sí, bueno, en definitiva entiendo que todos nosotros han pasado miles de clientes por la panadería, miles comieron pan, galletas, miles hicieron hacer tortas, miles comieron masas finas. Entiendo que la población te está agradecida porque además siguen radicados en San Gregorio, entiendo que eso es muy importante por el crecimiento de cada uno de nosotros y, por supuesto, la masa importante de empleados que tenés que significa también el sueldo, el acompañamiento. Sí, sí. No, no, ni hablar de eso. Acá como trece empleados más o menos yo y el Pablo. Trece son.Sí, tres o catorce o quince, no sé bien, pero seguro que ahí andamos, cerca de los quince andamos, el Pablo tiene tres. Sí, sí, quince debemos ser. Sí. Y después si contamos todo lo que tienen los chicos míos y todos los de la Dayana con el gimnasio y todo, es algo importante los González de San Gregorio. Muy bien, bueno. Y otra cosa muy importante, el primero de agosto hay que jugarle al sesenta, mirá si tuviera Dora. Al sesenta y al sesenta y seis. Si tuviera Dora, ya lo estaría jugando. Me dejó a mí y a otros jugadores. ¿Te hizo el testamento para vos? Sí, sí. Bueno. Te mando un abrazo grande. Bueno, gracias Pedro. Y gracias a vos. Ahí estaba. Carlos González, nada más ni nada menos en esta mañana de la 91, uno récord FM. Sesenta años, lo que significa una actividad comercial de sesenta años, ¿sí? Es importantísimo que un comercio haya mantenido, haya mantenido su presencia dentro de lo que es San Gregorio. Una continuidad, es como ahí está Jesús Galván con Tienda Las Perlas, también sesenta años de actividad en San Gregorio. Y los comercios se han ido perdiendo, han venido nuevos, pero hay que festejar esto que tiene que ver justamente con sesenta años de actividad comercial en San Gregorio. Entiendo que son muy pocos los que tuvieron sesenta años de actividad ininterrumpida, y yo sí, Beláustegui, Los Nuñez, Cascallares y González, o sea que esta panadería arrastra al menos cien años de actividad comercial en San Gregorio. Bueno, y de última lo que acabamos de decir, o sea, el agregado de Pablo y de Fabiana, la llegada de María, que es muy importante, y esa visualización de Pablo a lo mejor de decir, bueno, vamos a poner un pequeño minimercado que se agrandó con el tiempo, con carnicería, con comestibles, con todo aquello que significaba abrir temprano a las seis de la mañana cuando todo el mundo iba a trabajar y indefectiblemente pasa y sigue pasando por la panadería de los González, como le decimos nosotros. Así que ha preservado hasta el nombre de la unión en el tiempo, no lo cambiaron, y eso también es importante. Y el edificio, aquel viejo edificio que Beláustegui y Nuñez levantaron sigue estando para nosotros sobre calle San Martín para ofrecernos lo mejor de lo mejor y por sobre todas las cosas la relación, la reciprocidad, la empatía, la idoneidad y la calidad permanente de mantener un producto como es el pan durante 60 años. Y bueno, el agregado, por supuesto, que tendrá que hacerlo Carlos y María y Pablo también agregar y Fabiana las historias sobre lo que es toda la pasta fresca, congelada, que también ofrece la panadería de González y muchas cosas más que a mí se me pasan por alto y que evidentemente están en el negocio para que todos y cada uno sirva del contenido y los empleados que siguen trabajando y recibiendo la paga todos los meses, que eso es muy, pero muy, muy importante. Gracias a los dos. Un gran recuerdo para Alberto y Dora, iniciadores de esto, para Ovidio y para Don José María Lozada. Por ahí en el rubro de lo que tenemos que enunciar permanentemente, como yo cuento de Don José María Lozada, en el avance que supuestamente tenemos que respetar y considerar de todo lo que es comercio. A lo mejor de pronto José María y Ovidio no tenían ninguna obligación de traerlo a Alberto, pero lo trajeron porque sabían que era un comercio más en San Gregorio por el que José María y Ovidio lucharon en este San Gregorio y también trabajaron. Para ellos también el honor y la gloria en esta mañana recordando los 60 años.
